Más allá de mitos y leyendas urbanas, el fuego siempre encuentra la puerta abierta.
Es devastador ver cómo cada año la historia se repite. La impotencia que genera ver arder lugares con tanto valor natural y sentimental —como, en este caso Guadalajara, que es un auténtico tesoro— te encoge el corazón.
Estas fotos muestran el encanto de los pueblos negros de Guadalajara hace un par de años. Pensar que esos paisajes están siendo reducidos a cenizas causa una impotencia indescriptible.
Desconocemos si existe un complot para quemar nuestros bosques, pero si creemos que hay tres vías muy reales:
❌ Falta de prevención real: Los incendios de verano se apagan en invierno. Hace falta una gestión forestal previa y continua que las administraciones siguen sin priorizar considerándolo un gasto en lugar de una inversión.
❌ Precarización: Necesitamos bomberos forestales con condiciones dignas, recursos adecuados y reconocimiento todo el año, no solo parches cuando el fuego ya aprieta.
❌ Irresponsabilidad e incivismo: Una colilla mal apagada, una quema a deshora, una negligencia... Y el trabajo de siglos se va a la mierda en cuestión de minutos. (De los pirómanos y criminales, que se encarguen con todo el peso de la ley las fuerzas de seguridad).
Y cuando todo eso se junta, la biodiversidad, la flora y la fauna que perdemos tardan décadas —o siglos— en recuperarse, si es que lo hacen.
Desde Queremos Pinto Verde mandamos un abrazo y el pésame ambiental a todas las zonas afectadas, a su vecindad y a quienes luchan en primera línea contra el fuego.
Cuidar el entorno no es una opción de verano: es una responsabilidad política, social y personal de 365 días al año.
🕯️ En memoria de todo lo que el fuego nos ha arrebatado. 🖤
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